jueves, 26 de mayo de 2011

7. ANOTACIONES A LA CARTA ARQUEOLÓGICA DE PUENTE GENIL. Prehistoria

La ocupación durante la Prehistoria. Paleolítico

Las informaciones que he podido reunir adolecen  en general de una gran indefinición sobre todo en cuanto se refiere a la Prehistoria profunda del Pleistoceno, lo cual implica una contradicción, un desconocimiento de la realidad o simplemente el haber llegado tarde a la investigación, en pura lógica de las características geográficas del término de Puente Genil en el que fue el propio río y su red fluvial los que debieron articular la implantación humana desde los orígenes.

No cabe duda que la reciente explotación de las graveras sobre el Genil ha debido provocar una fuerte alteración de los asentamientos del Paleolítico Inferior que ocuparon la zona en época cuaternaria. No obstante, una exploración a conciencia de las terrazas del Genil aún podría deparar numerosas sorpresas sobre un estado del conocimiento excesivamente parco.

Las informaciones de que disponemos acerca de las “industrias” del Paleolítico Inferior no van más allá de tres puntos que se sitúan precisamente en relación con las terrazas cuaternarias en el punto kilométrico 1.7 de la carretera del Palomar, en el lugar conocido como Las Cabras, sin mayor concreción y ambos en la margen izquierda del río y sin conexión estratigráfica, así como otros dos puntos, Ribera Baja I y II, también en la banda izquierda y en conexión estratigráfica (PEREDA, C., JIMÉNEZ, S. y MARTÍNEZ, F., 1990). Se trata de estudios de amplio marco espacial coordinados por la Universidad de Sevilla que en una primera información nos hablan de “unos complejos de cantos tallados, con y sin presencia de bifaces”, sobre los que “no podemos estructurar detalladamente ninguna secuencia, aunque sí podemos documentar la existencia de un interesante Paleolítico de graveras que evidencia claras raíces Achelenses y concretas manifestaciones de un Musteriense de Graveras de tradición Achelense”.

Una investigación más cercana profundiza en el conocimiento del complejo Musteriense que tradicionalmente se venía vinculando en Puente Genil casi en exclusiva al taller al aire libre de Las Torrecillas, estación con una rica industria de sílex, sobre el que desde siempre he estado “convencido  no es sino un reflejo de lo que esta tierra ha de dar de sí el día en que la investigación se ocupe con más detenimiento de ella” (LÓPEZ PALOMO, L.A., 1983, p. 69).

 En una publicación monográfica, Esojo Aguilar ha presentado un mapa de dispersión del Paleolítico Medio que debe aproximarse bastante a la realidad y que concreta en siete estaciones: Fuente Alcaide, Peñuela, Quebradas, El Rabanal, Las Torrecillas, La Villeta de las Mestas y Yeguas (ESOJO AGUILAR, F., 1995), con una presentación gráfica del material lítico, en su mayor parte desechos del taller, del que la pieza más interesante es un bifaz de la Villeta de las Mestas que, como se recordará, no pertenece al término de Puente Genil, aunque vuelve a considerarse nuevamente  en estudios diacrónicos que actualizan la carta arqueológica local (ESOJO AGUILAR, F. 1999).




En cualquier caso, parece evidente que este término  fue escenario de una implantación humana considerable de cazadores neanderthales  tras cuya extinción no se reconoce ningún otro proceso posterior, ni siquiera la presencia de comunidades neolíticas que tanta repercusión tuvieron en la vecina comarca de la Subbética y en algunos establecimientos al aire libre del valle del Guadajoz.


Los intentos de identificar un Neolítico en cavernas en la Sierra del Castillo, sobre el que Esojo especula con dudas sobre las cuevas del Madroñal y de los Vientos, no deja de ser una mera hipótesis carente por ahora de apoyatura consistente, por lo que, pese a la posibilidad de una neolitización desde las sierras de Cabra y Lucena, carecemos de base arqueológica en que fundamentar este supuesto que por ahora no se puede ni plantear.

No hay comentarios:

Publicar un comentario